5 razones para pasarte a alimentación natural

Las cacas.

Sí, esto es un poco desagradable, lo sé… Los perros alimentados con una dieta natural apropiada hacen cacas de menor tamaño, más compactas y mucho menos olorosas. ¡Don y Nena dan fe de ello! Esto es debido a que consumen alimentos de calidad, que no provocan malestar ni sobreesfuerzo al intestino.

Los dientes.

La mayoría de piensos están compuestos principalmente de cereales o harinas. Esto, unido a su textura y formato de presentación, hace que se acumulen más restos en los dientes y encías, provocando una mayor aparición de sarro, sangrado, mal aliento, pérdida de piezas… La mejor combinación para una correcta salud bucodental es una dieta natural acompañada de masticación adaptada.

Hidratación.

El pienso es un alimento seco y, por el contrario, la alimentación natural tiene un gran porcentaje de humedad, contribuyendo así a una mejora en los niveles de hidratación del individuo y en la salud de sus riñones. Esto es especialmente importante en el caso de los gatos y, también, en el caso de individuos senior o con patologías y en épocas de calor.

Piel y manto.

Uno de los cambios más evidentes y rápidos que podemos notar tras hacer la transición a una dieta natural es el del aspecto del pelo y la piel: menos picores, manto más suave y brillante… En caso de alergias, intolerancias o sensibilidades, es la opción más adecuada para mantener a raya los brotes y la dermatitis. Además, disminuye muy notablemente el «olor a perro» que en ocasiones percibimos, ya que el animal goza de un mejor estado de salud general.

Control de peso.

Tanto para casos de sobrepeso como para aquellos individuos que requieren de recuperar algunos kilitos, la mejor opción es siempre una dieta natural, libre de ultraprocesados, en la que conoces y puedes ajustar cada uno de los ingredientes. Nutrir adecuadamente a un perro que tiene que subir o bajar de peso es indispensable. El control del peso va mucho más allá de subir o bajar las dosis de las raciones.